CON EL ALMA EN UN HILO.
La causa de la justicia no avanza hacia buen fin.
La oscuridad aumenta. Las fuerzas disminuyen.
Ahora, después de tantos años de lucha,
estamos peor que cuando comenzamos.
En cambio, el enemigo es más fuerte que nunca;
ostenta su poder con mayor fuerza
y mira a todos lados con ojos invencibles.
Sin embargo debemos reconocerlo:
Fueron nuestros errores los que lo hicieron fuerte.
Cada vez somos menos;
las consignas son confusas.
Nos robaron las palabras y las han retorcido
hasta volverlas irreconocibles.
Preguntas hoy:
¿qué está mal de lo que dijimos entonces?
¿una parte o todo?
¿con quién se puede contar aún?
¿y nosotros, estos pocos que permanecen en la vigilia,
hemos sido expulsados del río de la vida?
¿quedaremos atrás,
sin entender a nadie ya,
sin que nadie nos entienda?
¿se trata de tener suerte o no?
¿o de tener razón o no?
Así preguntas. Espera...
Sólo tendrás la respuesta de tu conciencia,
frente al sufrimiento de la mayoría.
Y al dejar el mundo,
no te preocupe saber si fuiste bueno,
sino si el mundo que dejas es mejor.
Bertold Brecht
Leo este poema casi por casualidad siendo el día que es hoy.
Es el día para pensar porque mañana tenemos que votar legisladores en Argentina.
Casi estaba convencida yo de que esta como tantas otras elecciones son nada más que tiempo perdido.
Un hacerse de cuenta que uno decide cosas que en realidad otros manejan.
Un querer conformarme y conformarnos antes que declinar hacia el convencimiento de que somos nada. Tenemos una ventaja. Somos más. Sólo eso.
Y un montón de desventajas que pueden resumirse en una palabra. Apatía.
Ya no queremos hacer el futuro. Nos cansaron o nos cansamos.
Intentamos durante un tiempo pero ya no. Dejamos que otros le pongan protagonismo y forma a la vida que deberíamos estar construyendo nosotros.
Y de repente este poema.
Me llena de verguenza sentir que no tengo casi ganas de hacer para mañana. De hacer para otros que considero importantes.
Dejé casi que me doblegaran.
Y entonces este poema y tanta vida que vivió haciendo.
Este ejemplo que me devuelve cierta confianza en que se puede.
Un intento más?
Decidir con responsabilidad por ser parte de esta gran maquinaria de la que descreo y rebuzno. Ponerle el cuerpo a la posibilidad de convertir lo que esta mal en algo que este mejor para que un día pueda estar otra vez bien.
Equilibrar la balanza para el lado de los humildes. De los sufrientes que no tienen voz ni ganas de seguir gritando por ayuda.
De los inocentes que siguen creyendo que mañana alguien hará justicia por ellos.
Difícil, cuan difícil.
Discriminar entre los que quieren engañar y venden espejos de colores. Y encontrar un camino que sea genuino y conduzca a algun lugar donde un mundo mejor sea posible.
Votar.
sábado, 27 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
Botón fumaba paco
El otro día como al pasar me enteré que mataron a Botón. Un pibe, de esos que limpian los vidrios en los semáforos.
Lo vi tantas tardes cuando volvía para mi casa. Pero en realidad nunca lo miré.
Formaba parte de mi vida y ni cuenta me dí.
Lo mataron de diez puñaladas dicen.
Que fumaba paco desde hace un tiempo, que vivía con el abuelo porque no tenía padres, que a veces juntaba la plata de los otros pibes para comprar la droga pero no la entregaba. Se la fumaba él solo y luego se enojaban y lo molían a golpes.
Todo eso pasaba, le pasaba.
Yo nunca me enteré. Claro que lo veía. Un pibe con mirada triste y cara sin edad. Podría tener 14 o 17. Difícil de precisar.
Ahora pienso cuánto le habrá dolido la vida? Cuánto le habrá dolido la muerte? Habrá tenído miedo?
Ahora pienso pero no sirve de nada, claro.
Cuántos otros Botones se cruzarán en mi camino?
Haré algo la próxima vez?
Lo vi tantas tardes cuando volvía para mi casa. Pero en realidad nunca lo miré.
Formaba parte de mi vida y ni cuenta me dí.
Lo mataron de diez puñaladas dicen.
Que fumaba paco desde hace un tiempo, que vivía con el abuelo porque no tenía padres, que a veces juntaba la plata de los otros pibes para comprar la droga pero no la entregaba. Se la fumaba él solo y luego se enojaban y lo molían a golpes.
Todo eso pasaba, le pasaba.
Yo nunca me enteré. Claro que lo veía. Un pibe con mirada triste y cara sin edad. Podría tener 14 o 17. Difícil de precisar.
Ahora pienso cuánto le habrá dolido la vida? Cuánto le habrá dolido la muerte? Habrá tenído miedo?
Ahora pienso pero no sirve de nada, claro.
Cuántos otros Botones se cruzarán en mi camino?
Haré algo la próxima vez?
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jueves, 11 de junio de 2009
Le duele el alma
A mi amiga le duele el alma.
Me lo hizo saber a través de un mensaje en el que decía que estaba cansada de vivir, enojada con todo y con todos.
Y yo percibí que no era un mensaje más. Era un genuino grito del corazón. Un basta que a veces sale con todo el aliento más porque la gota rebalsa el vaso que por un hecho en particular que lo desate.
En ese mismo instante fui conciente de que debía hacer algo. Mostrarle cuan equivocada estaba.Cuánto bueno tiene la vida para apreciar y festejar.
Y busqué y busqué en mi cabeza las razones valederas, conocidas, escuchadas tantas veces por otros, dichas incluso tantas otras por mi misma.
Y me quedé empantanada.
Silente.
Pasiva.
Casi no doy crédito a la conclusión que llego a través de este ejercicio que empecé para otro y me atrapó en sus redes.
La vida no es una gran cosa.
No tiene deparado para cada uno de nosotros algo mágico y bendito. Tantas veces por el contrario le damos miel y nos devuelve palos. Es injusta y arbitraria. No tiene amigos ni respeta privilegios. Tampoco es sabia para darle a cada uno lo que se merezca y permite que mueran los inocentes y triunfen los jactanciosos.
No es ella la que me dará nada aunque se lo pida. Será impiadosa con el débil y todavía desde arriba reirá y reirá con una bocanada de aire gélido.
La vida no es una gran cosa.
No mitigará el dolor de nadie, no respetará las reglas, no vendrá en tu auxilio ni recordará tus muertos.
No hay que pedirle mucho porque es sorda. No tiene paciencia ni ganas de escuchar nuestros ruegos como podría hacerlo Dios con una mirada piadosa.
La vida avanza. Pasa y no espera a nadie. No vuelve la mirada ni espera en el anden.
Entonces?
Tal vez lo único que pudieramos desear es seguir cada día con la oportunidad de que un rayo de sol entibie nuestra piel, no es lo grande lo que hace valiosa la permanencia en la vida. Es justamente el detalle, eso que ella no valora y le pasa desapercibido. El pliegue escondido en una mirada, un pequeño gesto que se imprima en el alma. Poca cosa. Tan valiosa.
Aprender a apreciar las insignificancias, hacerle lugar a lo cotidiano para atesorarlo. Disfrutar sin mirar adelante ni atrás. Menos expectativas sanan y dan un envión.
Me quedo sin argumentos para defender esa otra vida. La de las peliculas con campanas y príncipes azules, con finales felices y cuentas saneadas.
La vida es otra cosa.
Me lo hizo saber a través de un mensaje en el que decía que estaba cansada de vivir, enojada con todo y con todos.
Y yo percibí que no era un mensaje más. Era un genuino grito del corazón. Un basta que a veces sale con todo el aliento más porque la gota rebalsa el vaso que por un hecho en particular que lo desate.
En ese mismo instante fui conciente de que debía hacer algo. Mostrarle cuan equivocada estaba.Cuánto bueno tiene la vida para apreciar y festejar.
Y busqué y busqué en mi cabeza las razones valederas, conocidas, escuchadas tantas veces por otros, dichas incluso tantas otras por mi misma.
Y me quedé empantanada.
Silente.
Pasiva.
Casi no doy crédito a la conclusión que llego a través de este ejercicio que empecé para otro y me atrapó en sus redes.
La vida no es una gran cosa.
No tiene deparado para cada uno de nosotros algo mágico y bendito. Tantas veces por el contrario le damos miel y nos devuelve palos. Es injusta y arbitraria. No tiene amigos ni respeta privilegios. Tampoco es sabia para darle a cada uno lo que se merezca y permite que mueran los inocentes y triunfen los jactanciosos.
No es ella la que me dará nada aunque se lo pida. Será impiadosa con el débil y todavía desde arriba reirá y reirá con una bocanada de aire gélido.
La vida no es una gran cosa.
No mitigará el dolor de nadie, no respetará las reglas, no vendrá en tu auxilio ni recordará tus muertos.
No hay que pedirle mucho porque es sorda. No tiene paciencia ni ganas de escuchar nuestros ruegos como podría hacerlo Dios con una mirada piadosa.
La vida avanza. Pasa y no espera a nadie. No vuelve la mirada ni espera en el anden.
Entonces?
Tal vez lo único que pudieramos desear es seguir cada día con la oportunidad de que un rayo de sol entibie nuestra piel, no es lo grande lo que hace valiosa la permanencia en la vida. Es justamente el detalle, eso que ella no valora y le pasa desapercibido. El pliegue escondido en una mirada, un pequeño gesto que se imprima en el alma. Poca cosa. Tan valiosa.
Aprender a apreciar las insignificancias, hacerle lugar a lo cotidiano para atesorarlo. Disfrutar sin mirar adelante ni atrás. Menos expectativas sanan y dan un envión.
Me quedo sin argumentos para defender esa otra vida. La de las peliculas con campanas y príncipes azules, con finales felices y cuentas saneadas.
La vida es otra cosa.
sábado, 6 de junio de 2009
Esto del vuelo 447
Esta semana estuve inundada de ansiedad por saber que le pasó al avión que se cayó y todos denominamos ya "el vuelo 447".
Ahí va que me pregunto será puro morbo?
Siento como una preocupación genuina, pero de donde saldría? Empatía por aquellos desconocidos que tuvieron la desgracia que a mi no me gustaría tener?
Busco una explicación y se me hace dificíl justificar mi interés. No son argentinos (esa podría ser una excusa algo valedera). Apenas había uno en el vuelo.
No es aparentemente un atentado terrorista (aunque si lo fuera pondría las cosas en un mayor nivel de interés incluso y debido al morbo).
No viajo frecuentemente en avión ni tengo una fobia recurrente sobre el tema.
No es inminente que haya un vuelo en mi camino (salvo que la diosa fortuna toque mi puerta) y mucho menos de Air France en particular.
Entonces?
A qué obedece este hambre de saber que pasó en particular con este evento?
Cosas difíciles de explicar se me cruzan por la vida a montones. Del tenor de por qué no combaten la droga? Por qué no nos molesta que se mueran pibes de hambre a la vuelta de la esquina? Por qué seguimos votando a los que nos estafan? Por qué nadie para a los "Grassi"? Por qué le temo más a la policía que a los delincuentes?
Podría hacer una lista interminable de cosas que me pregunto y no tienen explicación. No es el caso.
La realidad es que escudriño en los portales cada par de horas para ver si por fín alguien devela el gran misterio del tipo Lost.
Poco serio lo mío.
No hay otra explicación.
Ahí va que me pregunto será puro morbo?
Siento como una preocupación genuina, pero de donde saldría? Empatía por aquellos desconocidos que tuvieron la desgracia que a mi no me gustaría tener?
Busco una explicación y se me hace dificíl justificar mi interés. No son argentinos (esa podría ser una excusa algo valedera). Apenas había uno en el vuelo.
No es aparentemente un atentado terrorista (aunque si lo fuera pondría las cosas en un mayor nivel de interés incluso y debido al morbo).
No viajo frecuentemente en avión ni tengo una fobia recurrente sobre el tema.
No es inminente que haya un vuelo en mi camino (salvo que la diosa fortuna toque mi puerta) y mucho menos de Air France en particular.
Entonces?
A qué obedece este hambre de saber que pasó en particular con este evento?
Cosas difíciles de explicar se me cruzan por la vida a montones. Del tenor de por qué no combaten la droga? Por qué no nos molesta que se mueran pibes de hambre a la vuelta de la esquina? Por qué seguimos votando a los que nos estafan? Por qué nadie para a los "Grassi"? Por qué le temo más a la policía que a los delincuentes?
Podría hacer una lista interminable de cosas que me pregunto y no tienen explicación. No es el caso.
La realidad es que escudriño en los portales cada par de horas para ver si por fín alguien devela el gran misterio del tipo Lost.
Poco serio lo mío.
No hay otra explicación.
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lunes, 18 de mayo de 2009
Hoy se murió un poeta
Hoy se murió un poeta. No hablo de Mario Benedetti que fue un mayúsculo reconocido por todos cuya obra queda para los que vienen.
Hablo de Juan. Hasta el nombre es símple, como fue su vida. Sembrada de errores y de sueños imposibles. Era básicamente un poeta sin serlo. Casi la antítesis del Mario que murío el mismo día que él. Será casualidad?
Juan no se animaba a decir que era poeta. Bajaba la voz, y la mirada. Casi disculpándose confesaba que escribía sonetos, como Calderón. Pero rápido aclaraba que no quería compararse, por miedo tal vez a las comparaciones.
Vivió esas vidas opacas que viven muchos. Como el de la canción del hombrecito del sombrero gris.
Te acrodás:caminaba por la calle mayor, del balcón de su amada a su casa a escribir, esos versos...
Así se me representa hoy que ya no está. Se lo comió el cáncer. Fue aminorando la marcha, se dejó ir.
Y lo llorarán unos pocos. Lo recordarán cada tanto. No como a Benedetti que vivirá por siempre en su pueblo.
Me pregunto qué hace que algunos vuelen tan alto y otros con las mismas alas no puedan siquiera remontar.
De joven iba al Tortoni. En ese secreto anhelo de que alguien lo pare un día para preguntarle de quién eran esos hermosos versos que leía.
Nunca sucedió.
Apiló hojas que ya están amarillas, llenas de vida y de sueños y de dolor y de urgencias.
No usaba su nombre claro, allí en los versos se llamaba Candelario Pérez. Usando el apellido de su madre como para identificarse con algo.
Casi nadie pudo leerlo. Ni juzgarlo. Ni permitirle hacer más real el sueño. Era una mezcla de pudor y de inocencia lo que hacía que deje siempre las hojas en la valija.
Alentarlo no sirvió casi de nada nunca. Sabía como un designio que no iba a disfrutar del éxito que algunos tienen. Y lo aceptó como aceptaba todo en la vida. Con resignación casi malsana.
Y dejó que la vida lo viviera sin estirar la mano.
Se fue sin ruido. Para ser olvidado. En una última metáfora de lo que no pudo ser.
No hubo noticia en su muerte. Era esperada. Como no hubo noticia en su vida.
Si hubiera podido cambiar algo no tuvo ganas.
Hablo de Juan. Hasta el nombre es símple, como fue su vida. Sembrada de errores y de sueños imposibles. Era básicamente un poeta sin serlo. Casi la antítesis del Mario que murío el mismo día que él. Será casualidad?
Juan no se animaba a decir que era poeta. Bajaba la voz, y la mirada. Casi disculpándose confesaba que escribía sonetos, como Calderón. Pero rápido aclaraba que no quería compararse, por miedo tal vez a las comparaciones.
Vivió esas vidas opacas que viven muchos. Como el de la canción del hombrecito del sombrero gris.
Te acrodás:caminaba por la calle mayor, del balcón de su amada a su casa a escribir, esos versos...
Así se me representa hoy que ya no está. Se lo comió el cáncer. Fue aminorando la marcha, se dejó ir.
Y lo llorarán unos pocos. Lo recordarán cada tanto. No como a Benedetti que vivirá por siempre en su pueblo.
Me pregunto qué hace que algunos vuelen tan alto y otros con las mismas alas no puedan siquiera remontar.
De joven iba al Tortoni. En ese secreto anhelo de que alguien lo pare un día para preguntarle de quién eran esos hermosos versos que leía.
Nunca sucedió.
Apiló hojas que ya están amarillas, llenas de vida y de sueños y de dolor y de urgencias.
No usaba su nombre claro, allí en los versos se llamaba Candelario Pérez. Usando el apellido de su madre como para identificarse con algo.
Casi nadie pudo leerlo. Ni juzgarlo. Ni permitirle hacer más real el sueño. Era una mezcla de pudor y de inocencia lo que hacía que deje siempre las hojas en la valija.
Alentarlo no sirvió casi de nada nunca. Sabía como un designio que no iba a disfrutar del éxito que algunos tienen. Y lo aceptó como aceptaba todo en la vida. Con resignación casi malsana.
Y dejó que la vida lo viviera sin estirar la mano.
Se fue sin ruido. Para ser olvidado. En una última metáfora de lo que no pudo ser.
No hubo noticia en su muerte. Era esperada. Como no hubo noticia en su vida.
Si hubiera podido cambiar algo no tuvo ganas.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Buscando "panaderos"
Nada más intrascendente en mi vida que ese yuyito que solíamos llamar "panadero". Ese que tiene una flor cuya particularidad consiste en que al soplarla se desarma como un copo de nieve.
Eso era hasta ayer, claro.
Hoy no puedo evitar caminar mirando para abajo. Buscándolos como si buscara una razón. Escudriñando cada rincón de la nada que suele posarse en las veredas. Entre los jardínes de otros.
Y si llego a encontrar alguno me da un respíngo el espíritu, lo junto y atesoro hasta que llegue mi nieto a visitarme.
Es que tienen un influjo para él que se le ilumina la mirada de sólo ponérselos delante. Y llena los pulmones de aire y sopla esperando el milagro. Y corre tras cada trocito y se ríe y me río.
Eso me hizo pensar.
Con cuántas otras cosas me ira a pasar lo mismo?
Ni recuerdo la última vez que me di cuenta que existían los panaderos.
Se me contagió la inocencia. Me prestó ojos nuevos (como diría Osho) para mirar lo cotidiano.
Ando como estrenando alma con la tibieza de los que no tienen maldad.
Qué bien se siente.
Hago esfuerzos para traer a la mente lo que me atormenta cuando me olvido de lo que de verdad importa.
Hoy la vida me dio un respiro.
Eso era hasta ayer, claro.
Hoy no puedo evitar caminar mirando para abajo. Buscándolos como si buscara una razón. Escudriñando cada rincón de la nada que suele posarse en las veredas. Entre los jardínes de otros.
Y si llego a encontrar alguno me da un respíngo el espíritu, lo junto y atesoro hasta que llegue mi nieto a visitarme.
Es que tienen un influjo para él que se le ilumina la mirada de sólo ponérselos delante. Y llena los pulmones de aire y sopla esperando el milagro. Y corre tras cada trocito y se ríe y me río.
Eso me hizo pensar.
Con cuántas otras cosas me ira a pasar lo mismo?
Ni recuerdo la última vez que me di cuenta que existían los panaderos.
Se me contagió la inocencia. Me prestó ojos nuevos (como diría Osho) para mirar lo cotidiano.
Ando como estrenando alma con la tibieza de los que no tienen maldad.
Qué bien se siente.
Hago esfuerzos para traer a la mente lo que me atormenta cuando me olvido de lo que de verdad importa.
Hoy la vida me dio un respiro.
viernes, 1 de mayo de 2009
Sirven de algo los barbijos
Estoy entre ponerme racional y comenzar a investigar todo lo que pueda sobre esta gripe porcina que ya no quieren que se titule así porque no hay que echarle la culpa a los pobres chanchos y bajar cortina.
Cuál sería una actitud madura y sana?
La verdad es que descreo de casi todo lo que leo por aquí y por allá.
Yo no se si estaré contagiada por el "espíritu golpista" y ya todo lo que venga en formato de información me huele mal o mi mente está provocando un bypass a lo que entra para que no me afecte.
Estaré haciendo transferencia con la información política que suena toda poco convincente y se le ve la marca en el orillo? Nunca antes me había pasado en ponerme tan escéptica con todo lo que leo. Nunca.
Incluso hubo una época en la que yo consideraba que si estaba escrito, si lo había leído era incuestionable. Esos tiempos claro, ya pasaron hace rato.
Lo cierto es que algunas cosas de las que leo me provocan una especie de estrujamiento en el alma.
Por ejemplo el hecho de que le digan a las personas que eviten saludarse teniendo contacto físico. Darse la mano o un simple beso afectuoso puede ser hoy una irresponsabilidad. Me imagino a las madres dicíendoselo a los chicos antes de salir de la casa :"ya sabe mijo, nada de darle beso al amiguito cuando lo vea en un rato".
Igual me pasa con esto de llegar al nivel de alerta 6. Parece que entre las reglas de este nivel de alerta estaría el cierre de fronteras. Suena a película de domingo a la tarde. Suena a insulto al hermano.
Por otro lado me digo que no es para tomarlo tan a la sencilla en realidad. Que hay gente que está muriendo debido a este tema. No se porque algunos mueren y otros no. Supongo que será por esas complicaciones que tendrán que ver con cómo llegó a la enfermedad uno. No lo se realmente.
En algun lugar de mi ser se activa una lucesita que dice que no estoy viviendo esto. Que suena a teoría del complot, como las torres gemelas, como la muerte de Kennedy.
Siento que desvarío. Que estoy jugando con los conceptos y que todo es una gran confusión.
Yo solía ser una persona seria antes. No me pasaban estas cosas. Pero ahora si me pasan.
No se si será la edad dado que estoy entrando en la menopausia y eso en si mismo debe ser una revolución hormonal que tranquilamente puede justificar mi falta de juicio.
La cosa es que todo esto no me cierra.
A alguien le pasa?
Soy yo?
Estoy preocupada, muy preocupada por algo en lo que ni siquiera creo.
No es sano. No es cuerdo a todas luces.
Cuál sería una actitud madura y sana?
La verdad es que descreo de casi todo lo que leo por aquí y por allá.
Yo no se si estaré contagiada por el "espíritu golpista" y ya todo lo que venga en formato de información me huele mal o mi mente está provocando un bypass a lo que entra para que no me afecte.
Estaré haciendo transferencia con la información política que suena toda poco convincente y se le ve la marca en el orillo? Nunca antes me había pasado en ponerme tan escéptica con todo lo que leo. Nunca.
Incluso hubo una época en la que yo consideraba que si estaba escrito, si lo había leído era incuestionable. Esos tiempos claro, ya pasaron hace rato.
Lo cierto es que algunas cosas de las que leo me provocan una especie de estrujamiento en el alma.
Por ejemplo el hecho de que le digan a las personas que eviten saludarse teniendo contacto físico. Darse la mano o un simple beso afectuoso puede ser hoy una irresponsabilidad. Me imagino a las madres dicíendoselo a los chicos antes de salir de la casa :"ya sabe mijo, nada de darle beso al amiguito cuando lo vea en un rato".
Igual me pasa con esto de llegar al nivel de alerta 6. Parece que entre las reglas de este nivel de alerta estaría el cierre de fronteras. Suena a película de domingo a la tarde. Suena a insulto al hermano.
Por otro lado me digo que no es para tomarlo tan a la sencilla en realidad. Que hay gente que está muriendo debido a este tema. No se porque algunos mueren y otros no. Supongo que será por esas complicaciones que tendrán que ver con cómo llegó a la enfermedad uno. No lo se realmente.
En algun lugar de mi ser se activa una lucesita que dice que no estoy viviendo esto. Que suena a teoría del complot, como las torres gemelas, como la muerte de Kennedy.
Siento que desvarío. Que estoy jugando con los conceptos y que todo es una gran confusión.
Yo solía ser una persona seria antes. No me pasaban estas cosas. Pero ahora si me pasan.
No se si será la edad dado que estoy entrando en la menopausia y eso en si mismo debe ser una revolución hormonal que tranquilamente puede justificar mi falta de juicio.
La cosa es que todo esto no me cierra.
A alguien le pasa?
Soy yo?
Estoy preocupada, muy preocupada por algo en lo que ni siquiera creo.
No es sano. No es cuerdo a todas luces.
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